El láser vulvo vaginal se utiliza para el tensado de la vagina en casos en que haya una hiperlaxitud o prolapso secundario a los partos, ejercicio, etc. Esta laxitud habitualmente se acompaña de una incontinencia urinaria de esfuerzo. El tratamiento con el láser consiste en aplicar un calentamiento con temperaturas de 40 a 60 grados centígrados aumentando la microcirculación y la vasodilatación. Produce un aumento de nutrientes y de oxígeno y una importante estimulación de los fibroblastos para producción de colágeno de la vagina, incrementando su tensado. Esto consigue una mejoría de la clínica de la incontinencia urinaria. Igualmente aplicado a la zona vulvar disminuye la apertura del introito.
La atrofia es una consecuencia de la reducción de la producción de estrógenos en la menopausia espontánea o tras un tratamiento prolongado como la quimioterapia, la terapia hormonal o terapia de radiación. Se caracteriza por una disminución progresiva del espesor de la mucosa del epitelio genital, que perdiendo sus capas generalmente, manifiesta una mayor sensibilidad y menor resistencia a los traumatismos y “agresiones” exógenas.
Esta pérdida de espesor se debe fundamentalmente a la pérdida de glucógeno intracelular de las células que forman la mucosa, a la pérdida progresiva de colágeno en la matriz subepitelial y a la reducción en los vasos capilares en esta misma zona.
La atrofia vagina es un cambio cuyo diagnóstico es clínico y se basa en los síntomas típicos que la caracterizan:
- Prurito por escasa hidratación
- Reducción o ausencia de producción de moco y lubricación
- Aumento de pH vaginal
- Aumento de la incidencia de vaginitis por reducir el contenido habitual de lactobacilos de defensa.
- Ardor por el estado inflamatorio crónico
- Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales)
- Pérdida de sangre (cantidad variable) después de R.S. (coitorragia) o estimulación mecánica (por ejemplo colocación de espéculo o palpación vaginal).
El tratamiento de rejuvenecimiento vaginal se basa en la aplicación consecutiva de un haz de láser CO2 pulsado, que emite pulsos. El “Spot” del láser va a iniciar una acción de reparación del tejido vaginal, aumentando por un lado el contenido intracelular de glucógeno, y va a conducir a una reestructuración de las fibras de colágeno de la matriz, estimulando la neovascularización capilar y favoreciendo así el reequilibrio de la mucosa (epitelio y matriz); por otro lado, esto conduce a un aumento en el nivel de los lactobacilos, recuperando así el pH vaginal normal y mejorando la defensa en relación con agresiones por agentes externos.
El tratamiento puede producir una ligera sensación de calor durante la aplicación del láser. La recuperación de la textura, la mejor lubricación y la disminución de la sequedad vaginal obtenidas con el tratamiento, son percibidas por la apaciente inmediatamente después de la primera sesión, con disminución de sensación de ardor, prurito y dispareunia.
Un ciclo completo de tratamiento consiste en 3 aplicaciones sucesivas con un intervalo 4 a 6 semanas entre cada una, variando en función de la respuesta de la paciente.
La recuperación del equilibrio fisiológico del tejido vaginal no suele ser una situación definitiva. La persistencia de la causa que determina esta atrofia (déficit estrogénico) hace las recurrencias frecuentes dentro de un período más o menos largo.
Este tratamiento está indicado en todas las mujeres en la menopausia, que no pueden o no desean terapia hormonal sistémica o local, como alternativa para el alivio de los síntomas.
Criterios de exclusión:
- Uso de medicamentos tópicos en 10 días antes del tratamiento
- Presencia de infección vulvovaginal aguda no tratada
- Prolapso urogenital grado III
- Cirugía previa para reconstrucción vaginal / 1 año
- Braquiterapia previa – menos de 2 años
Qué riesgos tiene:
Se trata de una técnica muy segura,. Aunque como en toda actuación médica, existen posibles riesgos que pueden aparecer. Los posibles riesgos más frecuentes son:
- Alergia a cualquiera de los productos empleados (crema anestésica y solución antiséptica).
- Patologías que se agraven con el empleo de luz, tales como la porfiria.
- Lesiones secundarias al uso del láser en pacientes que tomen medicación fotosensible.
- Infecciones vaginales secundarias a la manipulación vaginal.
- Lesiones térmicas.
El tratamiento con láser es también muy efectivo para la extirpación de condilomas vulvovaginales y para eliminar displasias de cuello uterino producidas por el virus del papiloma humano. También se están obteniendo unos resultados muy satisfactorios en patologías difíciles de tratar como el liquen vulvar.